domingo, 26 de agosto de 2018

EL NOAH MEXICANO Y LAS INUNDACIONES


Las leyendas sobre las inundaciones, aunque parezca mentira, ocurren con mucha más frecuencia entre el pueblo, de Nahua y afines que en las demás leyendas sobre la creación.
 
El Abbé Brasseur de Bourbourg ha traducido una de estas historias directamente del códice Chimalpopoca, un trabajo en Nahuatl datado en la última parte del siglo XVI. Narra los hechos sucedidos al mexicano Noah y su esposa Nena de la siguiente manera:
 
«Y este año fue de Ce-calli, y el primer día todo se había perdido. La montaña estaba sumergida en el agua y el agua permanecía tranquila durante cincuenta y dos primaveras.»


Ahora, hacia el fin  del año, Titlacahuan había prevenido a un hombre llamado Nata y a su esposa Nena, diciendo:
 
«No hagáis más pulque, pero debéis vaciar inmediatamente un gran ciprés y entrad en él, en el mismo instante en que en el mes Tozoztli el agua se acerque al cielo.»
 
Ellos así lo hicieron y cuando hubieron entrado entonces Titlacahuan cerró la puerta y dijo:
 
«No comerás más que una mazorca de maíz y tu mujer hará lo mismo.»
 
En cuanto terminaron de comer, salieron y el agua se quedó tranquila; el tronco no se volvió a mover y, después de abrirlo, pudieron ver a su alrededor muchísimos peces.

Luego decidieron prender un fuego, para lo cual frotaron unos trozos de madera y luego asaron pescado. Los dioses Citallinicue y Citallatonac, mirando hacia abajo, exclamaron:
 
«Divino Señor, ¿qué significa ese fuego de ahí abajo? ¿Por qué ahúman así el cielo?»
 
Inmediatamente descendieron Titlacahuan-Tezcatlipoca y comenzaron a reprender diciendo:

«¿Qué es ese fuego? Y cogiendo los peces vaciaron sus partes más escondidas y cambiaron sus cabezas, e inmediatamente fueron transformados en perros.»


LA LEYENDA DE LAS SIETE CAVERNAS

Pero hay otras leyendas, aparte de las historias sobre la creación del mundo puro y simple, que tienen relación con el origen de la humanidad.
 
Los aztecas creían que el primer hombre emergió de un lugar conocido como Chicomoztoc (Las Siete Cavernas), situado al Norte de México. Varios escritores han visto en estos descansos míticos a las fabulosas «siete ciudades de Cibola» y las grandes ruinas da carácter extensivo en el valle del río Gila, y así sucesivamente. Pero la alusión al número mágico siete en el mito demuestra que toda la historia es puramente imaginaria y no tiene bases reales.
 
Una historia similar tiene lugar en las leyendas de Kiche de Guatemala y en las peruanas.

 

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