"Nací como un lirio del campo y como tal crecí.
Pasó el tiempo y llegaron la vejez y la muerte,
yo me marchité y morí"
Canto fúnebre del Inca Yupanqui, según cuentan los Amautas.
Había muerto el Imperio, pero quedaban sus ciudades, sus fortalezas, sus caminos que partían en busca de los puntos cardinales...
Cuzco. La vieja capital
Su fundación por el legendario Inca Manco Cápac data más o menos del año 1.100 d. de J.C. Cuzco era, de acuerdo con los relatos legendarios, el lugar en que Manco, después de descansar de su peregrinación, hundió su vara de oro.
La ciudad de Cuzco se encuentra en medio de un valle situado a más o menos 3.300 metros de altura. Las laderas del valle son altísimas y escarpadas montañas. Sólo al sudeste el valle se ensancha y se extiende en una sucesión de fértiles planicies. Dos riachos canalizados por los incas con piedra trabajada, sirven de afluentes al río principal.
La ciudad se dividía en dos: Hanan-Cusco, o Cuzco superior, y Hurin-Cusco, o Cuzco inferior. En esta parte quedaba el centro de la ciudad, donde habitaban los nobles. Tenía dos plazas principales de las cuales se desprendían angostas callejuelas.
Según un cronista de la época:
"Era grande y majestuosa y debe haber sido fundada por gente capaz e inteligente. Tiene muy buenas calles, aunque angostas, y las casas están construidas de macizas piedras, bellamente unidas..."
Y concluye Pedro Cieza de León:
"El Cuzco era la ciudad más rica de las Indias, por el gran cúmulo de riquezas que llegaba a ella con frecuencia, para incrementar la grandeza de los nobles...".
