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jueves, 26 de julio de 2018

LA IDOLATRÍA DE LOS HEBREOS Y LOS EGIPCIOS


La idolatría, la hallamos condenada en todas las páginas de las Escrituras con los más formidables anatemas, y sin embargo, en muchas de ellas, se encuentra también explicado como cayeron en ella los hebreos, a pesar de tan severas y terribles amonestaciones.

Todos conocemos el famoso relato del capítulo XXXII del Éxodo. Moisés había subido a la cumbre el Sinaí a recibir del Señor las Tablas de la Ley; mas viendo el pueblo que tardaba en bajar del monte, se dirigió amotinado contra Aarón pidiéndole que les hiciese dioses, pues no sabían qué había sido de aquél.

Creyó Aarón disuadir a los hebreos de su propósito pidiéndoles que le entregasen para ello los zarcillos de oro de sus mujeres e hijas, pensando que su avaricia les impediría desprenderse de ellos; pero insistieron en su petición, y habiendo vaciado el oro en un molde, hicieron con ellos un becerro fundido, imitación del buey Apis de los egipcios, ofreciéndole holocaustos y danzando en torno de él, como acostumbraban hacerlo los gentiles.
 

viernes, 15 de junio de 2018

LA LEYENDA DE ISIS


De Michelet es esta preciosa descripción de la leyenda de Isis, que nosotros no podemos atrevernos a redactar después de haberla escrito tan magistralmente este célebre filosofo.

«Pero nada es durable. ¿Cómo desconocerlo? Todo muere. El Nilo, padre de la vida, se seca. El sol está fatigado, descolorido: ha perdido sus rayos. El vivo sol de bondad que sembró su fruto en el seno de Isis pudo crearlo todo en él, todo menos el tiempo, menos la duración.


«Una mañana desaparece Ha sido inmolado por su cruel hermano Tifón que ha dispersado sus miembros. El honor del hombre, su orgullo y su fuerza, su virilidad, han sido cruelmente cortadas.

¿Y dónde se hallan los pobres restos? Por todas partes; en la tierra, en las olas. El mar los lleva a Fenicia.»

Aquí salimos ya de las fábulas. Es la viva realidad, un recuerdo poderoso de las mutilaciones que se hacían (y se hacen) para preparar en los mercados de falsas mujeres a jóvenes eunucos que se vendían en los serrallos de Oriente. Fenicia fue durante muchos años el centro de esta venta.

»Isis vuela mesándose los cabellos en busca de su Osiris. Este dolor africano, sin par en su sencillez, abandonado y sin orgullo, confía a la naturaleza entera el cruel tormento de la viuda, su pesar, su ardiente deseo, la desoladora impotencia en que vive sin él.


LA MAGIA EN EL ANTIGUO EGIPTO


Los magos egipcios, además de poseer, como los caldeos, muchos secretos para sorprender a la multitud, tenían grandes conocimientos astronómicos y meteorológicos que les permitían adivinar los fenómenos naturales, dándose aires de haberlos producido, con lo cual parecía que les estaba sometida la naturaleza y hasta la misma Divinidad, como acontecía con los magos de la India.

Creían los sacerdotes egipcios, o más probablemente aparentaban creer que los dioses debían indeclinablemente acudir cuando los evocaban llamándolos por su nombre, de donde provino la mágica virtud atribuida a ciertas fórmulas de encantamientos, cual si toda la eficacia de ellos pudiese depender de la elección de las palabras.

Es bien sabido y perfectamente demostrado por muchas esculturas e inscripciones que han venido a corroborar el testimonio de antiguos escritores, que los egipcios se dedicaron con mucho ahínco a la astronomía, ciencia en la cual llegaron a hacer grandes progresos; pero abusaron de ella cultivando la astrología a adivinación por medio de los astros, así como exagerando por vanidad las fechas de sus anales, han merecido que la crítica moderna condenase su vanidad diciendo que los miles de siglos por ella inventados no son más que leyendas calendarías.

LOS CASTA SACERDOTAL EGIPCIA


Homero habla en su Ilíada del viaje anual que los dioses hacían desde el Olimpo a Etiopia; más se ha hecho observar muy oportunamente que las naciones antiguas designaron con este nombre así  a África oriental. Sea como sea, los egipcios conocieron como los orientales el sistema de castas, dividiéndose en las de sacerdotes, guerreros, labradores y comerciantes y la grande influencia que tuvo entre ellos la primera recuerda hasta cierto punto el poder exorbitante que tuvieron en Etiopia los sacerdotes, poder que rayaba, según se ha dicho, en verdadero despotismo.

En Egipto tenían la pretensión de haber recibido de Isis la tercera parte del territorio y la misión de custodiar el tesoro de las verdades científicas, lo cual unido a su poderosa organización, en cuya virtud estaban todos adscritos a determinados templos formando corporaciones constituidas jerárquicamente bajo la presidencia de un pontífice hereditario, les aseguraba el predominio en aquella sociedad en donde hasta el mismo poder real estaba a ellos subordinado.

Sus colegios tenían suma autoridad y a ellos iban todos a consultar acerca de los casos arduos y trascendentales, sobre todo a los de Menfis, Tebas y Heliópolis.

Vivían con excesiva austeridad; pero solo ellos y el rey bebían vino y no pagando contribución alguna por sus tierras cobraban el diezmo de las demás.

RA, AMÓN, MUT Y KHONSU


La mitología egipcia no parece más indígena que la lengua, ya que se encuentran en ella el simbolismo, el culto y la filosofía del Asia primitiva.
 
El fetichismo, tan natural a los pueblos africanos o por lo menos un naturalismo grosero fue probablemente el más remoto comienzo de la religión profesada en el valle del Nilo.
 
El sol, dispensador de la luz y de la vida, fue allí particularmente venerado; cuando sus adoradores se hubieron elevado a la concepción abstracta de la Divinidad, vieron su símbolo en el astro del día.
 
La palabra con la cual manifestaban la idea de Dios, Neuter, significa al mismo tiempo renovación, porque la renovación diaria del sol, prenda de eterna juventud, les parecía ser el atributo propio de la divinidad que el astro personificaba a sus ojos.
 
La salida y la puesta del sol, su nacimiento, su viaje diurno, su desaparición en el horizonte occidental del cielo, su paso nocturno por el Amenti o región infernal y su reaparición en el horizonte oriental del cielo, constituyen la trama de todo el drama mitológico de los egipcios.

En este drama solar todos los personajes del panteón desempeñan su papel menos uno, Ptah, que es precisamente el dios que Manetón coloca a la cabeza de la dinastía divina, y es que en efecto Ptah representa el poder cosmogónico creador del mundo a quien se llama en los textos: «el padre de los principios, el creador del huevo del sol y de la luna» y que su nombre significa "abrir" en egipcio como en hebreo. El dios abstracto de los egipcios es un ser único, sin segundo, infinito, eterno; de él depende lo que existe y lo que no existe; no se conocen ni su nombre ni su forma, tales son las palabras textuales de aquella teología.

 

jueves, 10 de mayo de 2018

LA LEYENDA DE LA ESFINGE


Ha tenido mucha celebridad en todos tiempos la Esfinge, monstruo fabuloso que representaba generalmente un toro con garras de leona, agachada, con el pecho y cabeza de mujer, símbolo de Neith diosa de la sabiduría como Atenea entre los griegos y personificación del espacio celeste.
 
En las ruinas de los templos egipcios de la Tebaida se ven aun largas hileras de Esfinges monolitos.

A poca distancia de la pirámide mayor se ve una de colosales dimensiones enterrada en parte por las arenas del desierto. Es de granito de color rojizo y todos los viajeros han admirado la majestuosa serenidad de sus facciones.

 

viernes, 20 de abril de 2018

LA LEYENDA DEL AVE FENIX


Hay una bellísima y celebérrima alegoría nos ha legado el antiguo Egipto: la del Ave Fénix.

Pintaban los egipcios a ese animal fabuloso, gallardo como el águila, con un hermoso copete en la cabeza, circundado el cuello de plumas que fingían cambiantes de oro, blanca y encarnada la cola y rutilantes los ojos.

 
Al decir de los moradores de Heliópolis no aparecía en esta comarca sino cada quinientos años, cuando acababa de morir su padre. En cuanto sentía aproximarse su fin, se construía un nido de plantas aromáticas al que prendían fuego los rayos del sol y se consumía sobre aquella poética pira.
 
Contaba la tradición que de la médula de sus huesos nacía un gusano que a su vez daba el ser a otro Fénix.

martes, 10 de abril de 2018

HATHOR, EL OJO DEL SOL

 
Hathor, hija de Ra, tenía muchas formas. Podía ser una vaca o un gato y se aparecía a los recién nacidos bajo la forma de siete maravillosas damas para predecirles el futuro.

Hathor, bajo su apariencia humana, era la más encantadora y alegre de las diosas, pero cuando asumía el papel del Ojo del Sol también podía llegar a ser la más cruel y feroz. Era la protectora de los dioses, pero, cuando se enfadaba, hasta los dioses le tenían miedo. Las inscripciones de los templos y una leyenda escrita en Egipto hacia el siglo I después de Cristo hablan de una época siniestra, cuando Hathor abandonó su país y decidió vivir en Nubia.

El Ojo del Sol tenía celos de los demás dioses y diosas creados por Ra. Por este motivo mantuvo una fuerte riña con su padre y como consecuencia decidió marcharse al Sur para vagar por los desiertos remotos de Nubia. La airada diosa abandonó su forma humana y adoptó la de un gato salvaje o la de una leona furiosa. Vivía de la caza y mataba a toda criatura que osara acercársele.

Egipto estaba desolado, porque, sin la bella Hathor, las sonrisas y el amor se volvieron mustios y la vida no daba ninguna alegría. El dios Sol ocultó su rostro afligido y la oscuridad cubrió la tierra. Nadie le podía consolar de la pérdida de su adorada hija, y lo peor de todo era que, sin el poder de su ojo, Ra estaba a merced de sus enemigos. Las tinieblas estrechaban sus anillas alrededor de la luz y el caos amenazaba el orden.

-¿Quién me devolverá a Hathor? –preguntaba Ra-, pero los dioses permanecían en silencio. El Ojo del Sol tenía el poder de la vida y la muerte sobre todos los seres, y los dioses tenían miedo de acercársele.
 

miércoles, 14 de marzo de 2018

ANIMALES SAGRADOS EGIPCIOS


Es imposible tratar de todos los dioses del panteón egipcio dada su enorme riqueza. Aquí nos referiremos únicamente a los más destacados, al mismo tiempo que procuraremos describir el parentesco que los une a otras deidades, cuáles son sus caracteres, el aspecto de que se revisten, etc., con el propósito de facilitar su reconocimiento iconográfico.

La plétora de divinidades en Egipto no es sino el reflejo de la situación del país en el período prehistórico, a pesar de los esfuerzos reductores llevados a cabo por las teologías y mitologías oficiales.

Los dioses más antiguos, que señorearon en una porción de la tierra egipcia, se vieron sometidos, llegada la unificación política, a las deidades más poderosas, las cuales cambiaron y alcanzaron nuevas funciones en relación con el crecimiento o de crecimiento de su importancia, sin reparar en cuál era su sexo. Muchos de ellos son seres híbridos, o tienen por símbolo determinados animales, lo cual, en uno y otro caso, expresa su índole totémica. No estatá de más exponer, a modo de ejemplo la evolución sufrida desde los orígenes por algunos dioses principales.

Como casi todos los pueblos primitivos, los egipcios rindieron culto desde épocas remotas a las fuerzas y partes de la naturaleza (cielo, tempestad, viento, etc.). Entre ellos destacó el consagrado a la diosa madre, representante del poder de fecundación tanto en Egipto como en Creta, Siria, Anatolia o Grecia.

viernes, 9 de marzo de 2018

COMO SE FORMARON LOS DIOSES EGIPCIOS


El gran número de divinidades de la religión egipcia, legado de las antiguas deidades territoriales, ninguna de las cuales fue jamás un dios único, produjo un panteón nutrido por la necesidad de establecer relaciones entre ellas. Asimismo, de modo tan necesario como el del establecimiento de relaciones mutuas, hubo síntesis de carácter mitológico y teológico, a fin de proporcionar al país un sistema religioso unificado. No obstante, dada la índole misma de muchos dioses, el amplio esfuerzo sintético no llegó a fructificar en una sola teología.
 
Las convicciones religiosas prehistóricas tenían un carácter tan decisivo, que el interés por su unificación se resolvió en todos los casos en una estructura superficial, que no oculta el origen histórico y cronológico de la creencia. Hubo mezcla, pero no fusión íntima y rigurosa, de todos los conceptos mitológicos.
 
Las dos mitologías más antiguas son la de Osiris y la de Heliópolis, que acabaron por fundirse con el tiempo. Del Egipto Medio, y de la misma época, es la de Hermópolis, referente a Thot. De origen posterior, en cuanto a la historia, son la mitología menfita, referente a Ptah, surgida durante el reinado de las primeras dinastías, y la tebana, procedente del Imperio Medio, que versa sobre Amón-Ra.

martes, 6 de marzo de 2018

RELIGION Y MITOLOGÍA DE EGIPTO

 
Ya indicó el famoso egiptólogo francés Eduardo Drioton, muerto en 1964, que la religión egipcia, como otras del antiguo Oriente, no satisface por completo el concepto que los modernos tenemos de la religión.
 
Enumeraba entre los factores que contribuyen a esta diferencia los siguientes: la carencia de libros sagrados que contengan una revelación, pues los Textos de las Pirámides, los Textos de los Sarcófagos y el Libro de los Muertos, no pueden ser tenidos por tales, como lo prueba la total sustitución de unos por otros en el transcurso de los siglos; la falta de un magisterio que defina su credo, salvo en el caso de Ajenatón, quien, en su reforma religiosa, fue el autor de lo único que puede considerarse una herejía en la larga historia de Egipto; y la ausencia absoluta de símbolos de fe que, por ser una condensación de la doctrina, permitieran hacer profesión de fe por medio de unas cuantas frases.
 
La privación de elementos tan esenciales para la economía de una religión viva, como son la revelación escrita, el magisterio y los símbolos de fe, se explica principalmente por la misma historia del pueblo egipcio, que influyó de manera considerable en la formación de su mitología, la cual tiene origen en un cúmulo de creencias locales. Además, muchos de sus episodios no son más que la transposición al terreno religioso de hechos políticos y militares ocurridos entre los hombres.
 
Un caso patente, que sirve para ejemplificar esta situación, es el del mito de Osiris, el dios de los muertos. Este dios pereció víctima de su hermano. Seth; su cuerpo, arrojado al Nilo, derivó hasta el puerto sirio de Biblos, en el que lo encontró su esposa Isis, quien lo llevó a Egipto, donde su amor hizo que resucitara.

viernes, 16 de septiembre de 2016

COMO ISIS CONSIGUIÓ EL NOMBRE SECRETO DE RA


Ra, creador del Sol, era visto en Egipto en forma de disco solar, pero le conocían de otras muchas formas.
 
Aparecía como hombre coronado, y como halcón u hombre con cabeza de halcón; los egipcios también representaban a Ra, en forma de escarabajo empujando el sol en el cielo, corno si fuera una bola de estiércol. En las oscuras cavernas bajo la tierra había escondidas setenta y cinco formas de Ra; misteriosos seres con cuerpos momificados y cabezas de pájaro o serpiente, plumas o flores.
 
Los nombres de Ra eran tan abundantes como sus formas; era el Renovador, el Resplandor, el Viento de las Almas, el Exaltado, pero uno de sus nombres no había sido mencionado nunca.
 
Para conocer el nombre secreto de Ra había que tener poder sobre él y sobre el mundo que había creado. Isis anhelaba este poder. Ella había soñado que un día tendría un hijo con cabeza de halcón llamado Horus, y quería que le fuera concedido cl trono de Ra.

Isis era la diosa de la Magia, más sabia que millones de hombres, pero sabía que no había nada suficientemente poderoso para dañar a Ra. Su única elección era volver contra el creador su propio poder, y, por fin, Isis ideó un cruel y astuto plan.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

NUM O LAS AGUAS PRIMIGENIAS DE EGIPTO


La mayoría de las leyendas de la mitología egipcia eran tan bien conocidas popularmente que raramente llegaban a ser escritas. Frecuentemente, un mito es parte de referencias dispersas en himnos y oraciones, inscripciones en templos y pirámides y otros extraños orígenes, como los hechizos que se suponía curaban las mordeduras de escorpión.
 
Muchos antiguos escritores griegos, fascinados por las deidades egipcias, reprodujeron sus mitos, pero es difícil saber a ciencia cierta si estas versiones tienen muchos cambios con respecto al original. Algunos mitos, como el de la muerte y resurrección de Osiris, eran representados durante las ceremonias reales y en los templos cuando llevaban a cabo algún ritual.
 
Los sacerdotes de los grandes centros religiosos, como el templo de Ra en Heliopolis, el templo de Ptah en Menfis o el templo de Thoth en Hermópolis, representaban ciclos de mitos con su propia deidad corno figura central. Todos estos ciclos incluían los mitos de la creación, porque para los egipcios fue el único suceso realmente importante de la historia.