No es raro encontrar en las literaturas occidentales la conmovedora alianza de un animal dotado de sobresaliente instinto con algún héroe o santo a quien favorece en sus empresas o defiende en sus peligros; pero, en la India, los irracionales nunca lo son sino en apariencia, pues a lo mejor articulan palabras, emiten sesudos juicios y relatan al absorto auditorio la serie de curiosas aventuras que hizo revestir tan modestas formas materiales a sus espíritus caídos en pecado.
Por la misma razón, en ninguna parte están los vegetales dotados de tanta sensibilidad como en la India, esto es, de una sensibilidad unida a la inteligencia y capaz de asociarse a los goces y a los pesares del hombre. Así, ¡con qué esmero y delicada ternura se cultivan allí aquellas plantas que como graciosos pebeteros embalsaman el ambiente con preciosos aromas, aquellas trepadoras lianas que entretejen un toldo de espléndidos visos en la selva y comparten los dolores del hombre llorando una lluvia de flores!.
Por la misma razón, en ninguna parte están los vegetales dotados de tanta sensibilidad como en la India, esto es, de una sensibilidad unida a la inteligencia y capaz de asociarse a los goces y a los pesares del hombre. Así, ¡con qué esmero y delicada ternura se cultivan allí aquellas plantas que como graciosos pebeteros embalsaman el ambiente con preciosos aromas, aquellas trepadoras lianas que entretejen un toldo de espléndidos visos en la selva y comparten los dolores del hombre llorando una lluvia de flores!.
La corpulenta manga y el elegante cocotero tienden los brazos en la espesura brindando ayuda al viajero, extenuado por ardorosa sed, con sus sabrosos y refrigerantes frutos; el inmenso rotang fabrica maravillosas glorietas para preservarle de los abrasadores rayos del sol; el incorruptible sándalo le obsequia con su perfume suavísimo, cual el sentimiento emanado de un corazón firme en la lealtad. El indio, agradecido, ama todas esas plantas considerándolas, y no sin razón, como excelentes amigas.
