Los nativos de Virgo tienen a menudo un innato sentido de autocontrol y raramente se abandonan hedonísticamente a las alegrías y bellezas de la vida.
Virgo es un signo de tierra, y, por lo tanto, Mercurio está atento a los problemas prácticos, a las especulaciones ventajosas; además, en la mitología romana protegía los negocios y las actividades comerciales.
Dotados de un fuerte sentido de la realidad, se ocupan generalmente de problemas de orden concreto y son buenísimos organizadores, pues descargan su carga mental en los aspectos económico-político-sociales del mundo que les rodea.
Intuitivos, ordenados, metódicos, razonadores, logran conseguir siempre buenos resultados en casi todos los campos de actividad a los que se dedican.
El tipo de Virgo corre un gran riesgo: el de hacer que el amor por la precisión y meticulosidad se vuelva en sí mismo un fin y se concrete en asuntos ventajosos en el plano material. Sucede que, demasiado absortos por el estudio del detalle y de las particularidades, pierdan de vista lo esencial y el núcleo más importante de las cuestiones, e incluso la finalidad de la vida.
