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sábado, 14 de abril de 2018

EL SIGNO GÉMINIS EN EL AMOR Y EN EL SEXO

 
Nunca lo busques si no le ves venir, ni te le cuelgues de los faldones de la americana cuando quiera irse. Una vez que te hayas adiestrado en la aceptación de su espíritu inquieto e impredecible, es posible que las cosas funcionen, pero no insistas en el "consuelo celestial de saber siempre que hay alguien cuando uno le necesita".
 
Es verdad que si estás enamorado de un Géminis no estarás solo. Eso, seguro que no. Tendrás por lo menos dos hombres (o dos mujeres) que anden contigo... y los dos serán él.
 
El Géminis típico le gusta a la gente. Es raro el mercuriano que no sea una perfecta delicia como conversador. Tiene un gusto exquisito, es pródigo en comentarios ingeniosos, y sus cumplidos son obras maestras de cálida sinceridad.
 
Con su habitual e impecable dominio de los modales y su instinto social, es quién mantiene la fiesta, en más de un sentido. Las horas pasarán en un soplo mientras tú gozas, feliz, en su cordialidad, te ríes de sus ingeniosos chistes y te derrites bajo su encanto cálido y alegre.
 
Géminis te dirá "Te amo" de cien maneras diferentes, como no podría hacerlo nadie más en el mundo. Géminis tiene una necesidad inconsciente de disfrazar sus verdaderas intenciones, de entablar con los otros una suerte de esgrima verbal y de encubrir sus motivos con acciones duales. En general, buscarán confundirse. Después, con la característica incongruencia de Géminis, harán un giro de 180 grados y se mostrarán tan directos que te dejarán poco menos que sin aliento con su franqueza y brusquedad.
 

viernes, 7 de octubre de 2016

CARACTERÍSTICAS DEL SIGNO DE GÉMINIS


Los caldeos tenían dos dioses gemelos, aparentemente dos avatares del dios Nergal. Los griegos los sustituyeron por Cástor y Pólux, cuyos nombres llevan todavía las dos estrellas más brillantes de la constelación de Géminis. No obstante, otra identificación acabó por imponerse, la de que estos gemelos eran Apolo y su hermanastro Hércules, éste, vuelto hacia el signo Cáncer por los motivos que explicaremos al hablar de este último signo. De todos modos, según nos enseña Manilio, el protector del signo es Apolo y ahora repasaremos rápidamente los rasgos principales de su historia.
 
Apolo era también hijo de Júpiter, que fue un padre muy prolífico, y de una mortal llamada Letona. Juno, la celosa esposa de Júpiter, creó el dragón Pitón (cuyo nombre lleva ahora una especie de serpiente) que debía perseguir a la infeliz Letona, embarazada, e impedir que hallara asilo en la Tierra.
 
Neptuno, invocado por Letona, de un golpe de tridente hizo salir del mar la isla de Delos, donde la mujer pudo tener sus gemelos: Apolo y su hermana Diana. Por cierto, cabría preguntar por qué se atribuye la protección de Géminis únicamente a Apolo, reservando a su hermana otra signo, y por qué se ha formado para este signo de Géminis a la pareja mitológica compuesta por Apolo y Hércules cuando estos dos personajes no eran gemelos. Más adelante, veremos la respuesta, aunque no es muy convincente. Pero volvamos a la historia de Febo-Apolo...