La expansión de la Astrología en este siglo está en deuda con los medios de comunicación en general y tiene un sitio muy importante dentro del consumismo. El mercado a todos los niveles está invadido de incontables objetos de la más variada utilidad —o inutilidad— en los cuales los símbolos zodiacales configuran su estética: desde un simple llavero o un pañuelo con el signo zodiacal hasta la decoración de un barómetro de pared. Todo el mundo sabe, aunque nunca se haya preocupado de la Astrología, que un cangrejo simboliza el signo de Cáncer y dos peces a Piscis. Y por supuesto un consumidor del signo Piscis no escogerá un llavero con el dibujo de un cangrejo.
Muchos locales comerciales muestran en su ornamentación figuras zodiacales o están decorados con dibujos del mismo tipo. Y todo este bombardeo a los sentidos propicia la asimilación inconsciente.
