En la más antigua versión babilonia este signo se denominaba Colas; después, en una versión más reciente, recibió el nombre de Pez Golondrina. Al parecer, de esta combinación de Cola y Pez nació el signo zodiacal tal como ha llegado hasta nosotros.
Los griegos, en cuya mitología apenas aparecen los peces, tuvieron que hacer un gran esfuerzo para descubrir en sus leyendas alguna alegoría que pudiera justificar este símbolo. Pero, como escribe Manilio: «Neptuno reivindica en el cielo a los peces como origen de su imperio», lo cual permitió incluir sin más dificultades a estos habitantes del Éufrates en el mundo griego.
Neptuno era hijo de Saturno y de Rea, su hermana. Nos inclinamos a creer que la influencia del planeta Urano ha sido «determinada» de acuerdo con las características de Acuario, cuyo dominio se le atribuía. Lo mismo puede decirse de Neptuno con relación a Piscis. No, por tanto, de Júpiter y Plutón.













