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viernes, 13 de abril de 2018

EL SIGNO ARIES EN EL AMOR Y EL SEXO

 

Aries es el primer signo de fuego, y el suyo es un fuego indiscriminado y potente, que quema en todas las direcciones, aún a riesgo de apagarse enseguida.
 
Aries es como el joven y temperamental dios del fuego Marte, guerrero, vital, constructivo y, por lo tanto, jamás desinteresado, indiferente ni sereno.
 
Marte representa simbólicamente el carácter de los pertenecientes a este signo: batalladores y siempre ocupados en situaciones de fuerte tensión, en amores turbulentos, pasiones contrastadas, ideologías y conflictos interiores. Tiene en sí mismo una potente fuerza generadora, y por ello es el signo que con más facilidad inicia cosas nuevas y amores nuevos.
 
Aries es el primero de los doce signos zodiacales, y en el plano afectivo, el más simple y lineal.
 
En las relaciones amorosas proyecta su yo y sus deseos sin contar con la realidad del prójimo. Se abandona a los ímpetus de la pasión y a los sentimientos: es franco, ardoroso e inmediato.
 

viernes, 9 de septiembre de 2016

CARACTERÍSTICAS DEL SIGNO DE ARIES


El origen babilonio de este signo es oscuro; se llamaba lu.hun.ga, de lu, carnero y hunga, mercenario. A causa de la tendencia de los escribas a la abreviatura, finalmente se adoptó la primera parte de la denominación.
 
Los griegos no tardaron en descubrir en el Aries celeste a su propio carnero de vellón de oro. Éste es el origen de este animal fabuloso:
 
El rey de Beocia quería sacrificar a Zeus a sus dos hijos, Frixos y Hela, habidos de una esposa divina, Nefele: «Pero Nefele envió a sus hijos un carnero de vellón de oro que los condujo por mar hasta el país de Aea, a orillas del océano, donde los rayos del sol están encerrados en una cámara de oro. Por el camino, Hela se cayó de la montura y encontró la muerte en las aguas a las que dio su nombre. Frixos, al llegar al término de su viaje, inmoló el carnero a Zeus y ofrendó su vellón al rey del país, quien le dio en matrimonio a su hija Calcíope. El vellón fue consagrado a Ares (Marte) y puesto bajo la custodia de un temible dragón.»
 
Nada impide ver en esta cámara de oro que contiene los rayos del Sol una manifestación del simbolismo zodiacal.
 
Ahora cabe preguntar por qué se eligió a Aries como punto de partida del Zodíaco. Se trata de una tradición caldea cuya explicación no ha llegado hasta nosotros. Sin embargo, Claudio Tolomeo en sus Cuatro libros del juicio de los astros trató de justificar «científicamente» esta primacía:
 
«Si consideramos las cuatro estaciones del año, veremos que la primavera es muy húmeda a causa del final del frío y el principio del calor; el verano es muy cálido, pues el Sol está casi en el cenit; el otoño es seco, ya que la humedad fue absorbida por el calor pasado, y el invierno es muy frío porque el Sol está muy lejos del cenit. Por ello, si bien el Zodíaco no tiene un principio natural, pues se trata de un círculo, se considera que el signo que empieza en el equinoccio de primavera, es decir, Aries, es su punto de partida. Así se hace de la extrema humedad de la primavera la primera parte del Zodíaco, como si se tratara de una criatura viva, y luego se sigue el orden natural de las estaciones, ya que en toda criatura la primera edad es, como la primavera, muy húmeda, tierna y delicada.»