Fue Odín el descubridor de las Runas, mientras llevaba a cabo un ritual de autosacrificio. Se rajo primero el cuerpo con la punta de su lanza y acto seguido se ató a Yggdrasill. Durante nueve días rehusó comer y beber. Finalmente fue capaz de adentrarse en las mismísimas entrañas del ser, donde vislumbró los caracteres Rúnicos.
Con un grito llegó hasta abajo y se apoderó de ellos. El esfuerzo fue tan enorme que la deidad se desmayó, pero atrapó las Runas y ellas fueron su legado para el presente. Los romanos llegaron a asociar a Odín con Mercurio por sus poderes mágicos y su gran erudición. Se le asignó el día de la semana Mercuri dies que correspondía en el norte a Wednesday.
Sin embargo, Odín es un ser complejo. Sería legítimo asociarlo con Marte, ya que él es dios de Woden y señor de la batalla. Igualmente se le podría asociar con Júpiter, pues tanto Júpiter como Odín son jueces y patriarcas. En este último papel, como padre del universo, es con el que Odín está más íntimamente relacionado en la última etapa de su culto.

