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lunes, 11 de junio de 2018

RITOS EN LA PREHISTORIA


 
Ante todo, no es posible definir el concepto o idea que el hombre prehistórico tenía de Dios.
 
Los restos culturales que de su actividad se conservan permiten sólo colegir que tuvo impulsos religiosos, e inducir algunas de sus creencias mágicas, espirituales y ultraterrenas, de la comparación con las correspondientes a los pueblos primitivos actuales. Las tumbas, pinturas y documentos plásticos y monumentales son muy útiles en este sentido.
 
Del Paleolítico inferior, la edad prehistórica más remota, se conservan contados restos humanos fósiles, que se han descubierto en distintas partes del mundo, sobre todo en África.
 
El Paleolítico medio suministra numerosos elementos de conocimiento sobre la existencia de un tipo humano muy difundido: el hombre de Neanderthal. El estudio de los vestigios que ha dejado proporciona algunos detalles en lo que concierne a la religión. Enterraba a los muertos yacentes y disponía instrumentos de piedra junto a ellos. Los esqueletos tienen la cabeza apoyada en el antebrazo derecho o están en posición fetal, es decir, con las extremidades replegadas sobre el cuerpo, especialmente sobre el pecho, y sujetas con ataduras. Cerca de ellos, se han descubierto cráneos y fémures de animales, cuidadosamente acumulados, como si obedeciera a una intención ritual, lo mismo que el conjunto de los hallazgos.
 

sábado, 8 de octubre de 2016

VULCANO

 
De la unión de Júpiter y de Juno nació un hijo. El niño era fuerte, sano, vigoroso. Sí, no puede negarse. Pero tampoco no puede negarse que no era hermoso. Era más bien feo,  bastante feo. Tan feo que sus padres tuvieron una consulta para tratar del medio más indicado para que, aunque fruto de su sangre, era un verdadero atentado a las leyes eternas de la belleza.

La deliberación fue breve. Júpiter y Juno se miraron y se comprendieron mutuamente: arrojarían a su hijo del Cielo. El plan fue concebido y ejecutado de una manera fulminante.
 
El infortunado niño, llamado Vulcano fue arrojado del Cielo y proyectado sobre la tierra. ¿Por quién? ¿Fue el padre o fue la madre? Nadie lo sabe exactamente. Lo cierto es que la infeliz criatura estuvo un día entero viajando por los aires para ir a caer, en la hora del crepúsculo, en la isla de Lemnos.
 
En realidad Vulcano tardó menos tiempo en recorrer la distancia que va del cielo a la tierra que la que hubiera invertido el yunque de bronce de que hablamos a propósito del Tártaro. Al caer de tal altura, Vulcano se rompió una pierna. Unas excelentes mujeres que habitaban en la isla, recogieron al celeste viajero y lo cuidaron solícitamente. El herido mejoró y quedó restablecido en poco tiempo pero no pudo lograrse borrar por completo el recuerdo del accidente. Una pierna le quedó más corta que otra: Vulcano, pues, era cojo.
 
Si físicamente nuestro héroe dejaba mucho que desear, debemos hacer constar que intelectual y espiritualmente valía mucho más. Ya de jovencito dio pruebas de ingenio y laboriosidad e incluso se reveló como artista.
 

martes, 13 de septiembre de 2016

EL NACIMIENTO DE VENUS

 
El sol hace brillar los contornos de una inmensa concha marina bogando por las azules olas del Mediterráneo, contornos originalmente adornados por la blanca espuma. Mecida dulcemente por el suave aliento del céfiro perfumado, va acercándose lentamente hacia la orilla de Chipre; choca en ella y se abre milagrosamente.

Una preciosa criatura, de una belleza sin igual, aparece. Asistís al nacimiento de Venus, de Venus Anadiómena (que significa aparecida fuera del agua), De Venus Astartea, hija de la onda amarga.

Las Horas, hijas de Júpiter y de Temis, diosa de la Justicia, van a recibirla, compartiéndose el placer y el honor de enseñarle todo su saber y toda su experiencia. La enseñan la gracia y la sencillez, la instruyen sin pedantería y la educan con una delicadeza y una distinción ejemplares.

Venus, además, no necesita lección alguna en materia de coquetería y arte de embellecer, porque, afortunadamente, la naturaleza le prodigado inmensas gracias. Con unas cuantas flores por adorno, tenía bastante para avivar la luminosa blancura de su cuerpo inmaculado; en sus cabellos, de un oro incomparable, colocará una corona de rosas y de mirtos cuyos pétalos realzarán el divino nácar de sus espaldas impecables.
 

CARACTÉRISTICAS DEL SIGNO DE TAURO

 
Tauro, el toro potente y generoso cuyo solo nombre sugiere ardor y virilidad, no es más que una vaca. Porque Tauro, en realidad, es signo femenino, protegido, como nos dice Manilio, por la diosa de Citera, o sea, Venus. Por otra parte, en todas las representaciones zodiacales de la Antigüedad, el toro aparecía sólo de medio cuerpo, por lo que los atributos del sexo quedaban fuera de la imagen.
 
Algunos han querido ver en este ser mítico a la vaca lo, pero tal vez haya que buscar su origen en la diosa Istar o en el dios babilonio Sin que mantenía estrechas relaciones con la Luna. Porque el signo de Tauro, en la tradición astrológica, es el lugar de exaltación de la Luna.
 
Otros autores asocian al signo del toro con el buey egipcio Apis, ya que los lazos que unían a Apis con la Luna eran también muy íntimos, hasta el extremo de que se creía que la cola de este animal crecía o disminuía de acuerdo con las fases del Astro de la Noche.
 
Pero quien ostenta el dominio de este signo y lo protege es Venus Afrodita. De manera que empezaremos por la historia de Venus.

La diosa de la Belleza era hija de Júpiter, como su hermanastra Palas, pero tuvo por madre a la espuma del mar, de la que un día surgió desnuda y resplandeciente. Muchos pintores del Renacimiento plasmaron la escena, una de las más conocidas de la mitología griega.