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viernes, 3 de agosto de 2018

LAS 8 GRANDES FESTIVIDADES CELTAS



Los celtas unían los ritos estacionales con la exuberancia de sus fiestas. Beltaine era considerada la fiesta de entrada en la estación de la procreación, de los matrimonios y las ceremonias de Iniciación en la edad viril.
 
En Beltaine la unión del Gran Dios Cernunnos y la Gran Diosa Madre simbolizan la conexión de las fuerzas del amor y la fertilidad divinas. Una noche ritual para alejar nuestros males y problemas y atraer el amor a nuestras vidas.
 
EL CALENDARIO CELTA
 
El calendario celta precristiano consta de 13 meses y se conservó en algunas aldeas y zonas rurales inglesas hasta el siglo XIV. Si hablamos de trece meses de veintiocho días, es porque evidentemente es un calendario lunar, aunque también los druidas conocían la duración y división del año solar, es decir, el tiempo que tarda la Tierra en recorrer su órbita alrededor del Sol. Lo aplicaban para la siembra y la cosecha de los productos agrícolas.
 
Para los celtas el registro del tiempo se hacía en función de las noches y no de los días. Todos los meses (lunares) tenían una mitad positiva, luminosa y fértil, cuando la Luna estaba en Cuarto Creciente y Llena. La otra mitad era negativa, oscura y estéril, correspondía a la Luna en Cuarto Menguante y Nueva.
 
Por otra parte, a cada mes, se le atribuía una letra, un árbol y una piedra. Las estaciones del año eran 5 y constaban de 72 días, más "cinco días sombríos". En ellas había 9 Grandes  días: las 4 grandes fiestas Imbolc, Beltaine, Lughnasad y Samain) más los 5 días sombríos.
 

domingo, 3 de junio de 2018

LAS HADAS DE GRAN BRETAÑA


En los cuentos de hadas de Irlanda, se las pinta como unos genios maléficos que se complacen en robar los niños hermosos, sustituyéndolos con deformes y monstruosas criaturas y que se trasforman en horribles espectros y fantásticos animales, para amedrentar a los hombres cuya presencia las priva de entregarse en los bosques a sus habituales pasatiempos.

Esto no es decir que no se conozca también en Irlanda a las hadas benéficas, aunque no sea sino por vía de excepción, como lo prueba la leyenda de la hada a la cual llaman ellos Banshee, protectora tradicional de algunas estirpes aristocráticas de la isla, a las cuales avisa con muestras de honda aflicción cuando se acerca la última hora de alguno de sus individuos.

A mediados del siglo pasado vivía en el condado de Tipperary un hidalgo llamado Carlos Mac-Carthy, representante de uno de los más antiguos y católicos linajes de la verde Erin.

 
Era el tal un joven y arrogante mozo; mas harto propenso por desgracia a dejarse arrastrar por los placeres sensuales y sobre todo por el mal ejemplo, de modo que los excesos acabaron por ocasionarle una enfermedad que lo puso al borde del sepulcro. Su madre, que era una piadosa anciana, se asustó de tal manera al pensar que Carlos podía morir en la impenitencia final, que deshecha en lágrimas rogó a Dios que se dignase conceder un intervalo lúcido al enfermo a quien veía presa de un espantoso delirio.

LAS HADAS ¿SON MALVADAS?


¿Quién no ha oído hablar una y mil veces de las Hadas, de esos genios graciosos y amables que habitan las húmedas cavernas de los bosques, teniendo por lecho el musgo que tapiza los bordes del cristalino arroyo, por cortinas las floridas ramas de los matorrales y por compañeros los pájaros de la floresta y los animales montaraces que sumisos y cariñosos les prestan vasallaje?
 
¿Quién no ha oído relatar los maravillosos hechos de esas deidades que pueden a su antojo convertir la humilde cabaña en suntuoso alcázar y el más espléndido palacio en asquerosa pocilga; que borran con su mágica varita las arrugas de la vejez y las gracias de la adolescencia, trasformando al achacoso anciano en bizarro mancebo y a la muchacha insolente y perversa en decrépita setentona?
 
¿Quién no sabe que esas ninfas son las que llevan al cielo las almas de los niños que mueren a los pocos días de su nacimiento y las que acudiendo a la cuna del recién nacido lo adornan de las cualidades que deben hacerlo amable, feliz y respetado en esta efímera existencia?
 
Leed las tradiciones populares de Bretaña y Escocia, los cuentos del francés Perrault, los de Madame d' Aulnoy, la leyenda del sabio Merlin, los libros de caballerías, los poemas de Tasso y Ludovico Ariosto y os asombraréis del poder y la sabiduría de esos seres que unos han hecho derivar de las faunas romanas y otros de las druidesas de la Armórica.

viernes, 1 de junio de 2018

LOS DRUIDAS


Curiosísimo es  el cuadro que de las costumbres y las supersticiones de los galos nos ha legado Julio César en sus magníficos Comentarios. No encontró en toda la Galia sino dos clases de hombres que gozasen de alguna consideración y eran la de los druidas (nombre que quería decir hombres de las encinas) y la de los caballeros.
 
Los primeros, como ministros de las cosas divinas, tenían a su cargo los sacrificios públicos y particulares y eran los intérpretes de las doctrinas religiosas. Gozaban por esto de un crédito inmenso que llevaba a la juventud a solicitar sus luces con sumisión respetuosa.
 
Estos sacerdotes dirimían casi todos los litigios públicos y privados, castigando con la prohibición de los sacrificios a aquellos que se negaban a someterse a su autoridad. El que incurría en este anatema inspiraba tal horror a sus conciudadanos, que todos huían su trato, se les negaba la apelación a la justicia y toda distinción honorífica.
 
Esos druidas tenían un presidente o pontífice cuya autoridad era ilimitada. A su muerte le sucedía el más eminente en dignidad y si eran varios los aspirantes lo elegían sus compañeros, no sin ensangrentar algunas veces la ceremonia con las armas.
 
En cierta época del año se reunían en un sitio consagrado en la frontera del país de los Carnutos (o país de Chartres) que se consideraba como el punto central de toda la Galia. Allí acudían de todas partes los que tenían pendiente algún litigio, sometiéndolo al fallo de los druidas.

domingo, 8 de abril de 2018

LA TRÍADA EN IRLANDA


El espíritu céltico no manifiesta una especial necesidad de atribuir a cada palabra una idea netamente diferente de la que se expresa con otro término. En los viejos textos irlandeses leemos que, en determinado momento, los Tuatha De Danann tuvieron tres reyes simultáneamente: Mac Cuill, Mac Cech y Mac Grené.
 
A través de Cermait, su padre, todos ellos eran nietos de Dagdé, dios supremo; los tres reinaron sobre Irlanda al mismo tiempo y resultaron muertos en la batalla de Tailtiu. La mujer del primero se llamaba Fotla; la del segundo, Banba; y la del tercero, Eriu. Ahora bien, como esas tres mujeres no son sino tres nombres de Irlanda, resulta evidente que se trata de una sola mujer; y, así como la triple esposa se reduce a la unidad, también los tres esposos forman uno solo.

Mac Cuill, Mac Cecht y Mac Grené produjeron un desdoblamiento. En el "Diálogo de los dos doctores", uno de los más antiguos documentos que nos hablan de tal desdoblamiento, encontramos que los elementos constitutivos del mismo aparecen designados como Brian, Iuchar y Uar.
 

viernes, 23 de marzo de 2018

LOS CELTAS, PANTEÍSTAS Y NATURALISTAS


Los irlandeses paganos asocian a ese dualismo, y en flagrante contradicción con él, tanto creencias panteístas atestiguadas por una larga invocación que, aparentemente, constituye un fragmento de un antiguo ritual, como doctrinas naturalistas similares a las que encontramos al principio de la Teogonía de Hesíodo. Según éste, la tierra y el cielo existieron antes que los dioses, y son quienes los engendraron.
 
Por un momento, en el Libro de las Conquistas, la tierra, el mar y las fuerzas de la naturaleza parecen ser consideradas más poderosas que los dioses contra quienes se las invoca; asimismo, se les ofrece como testigos de los juramentos.

¿Qué papel desempeñaron el panteísmo y el naturalismo en el mundo céltico?

El panteísmo es una doctrina filosófica que probablemente no haya tenido jamás demasiados adeptos. Pero, en cambio, el culto de los diversos aspectos de la naturaleza (como por ejemplo el culto de las montañas, los bosques, los ríos) puede que haya resultado más accesible a las muchedumbres.
 

domingo, 11 de marzo de 2018

MITOLOGÍA Y RELIGIÓN CELTA


Los celtas son un pueblo de idioma indoeuropeo que, desde la Alemania central y la occidental, donde surgieron, se extendieron desde el I milenio a. de J. C. a Francia, islas Británicas, España, Italia, los Balcanes, Grecia y Asia Menor, e impusieron un modo de vida propio y determinadas creencias religiosas, en muchas ocasiones de modo efímero.
 
Su fe se reconoce con superior pureza en Francia (las Galias) e Irlanda, y puede seguirse en documentos clásicos romanos y por la arqueología. Estos datos presentan la religión céltica en un estado de pureza superior (en los países aludidos en último término), durante el período anterior a la conquista de Roma, y permiten reconstruir un panteón, y la estructura de un sacerdocio y unas creencias. Éstas vivieron cierto tiempo durante el dominio romano, en forma de un curioso sincretismo, por medio del cual es posible vislumbrar algunos aspectos curiosos de las mismas. En las islas Británicas se prolongaron incluso hasta la Edad Media.

El clero superior de los celtas recibe el nombre de druidas. Consistía en un sacerdocio de la mayor importancia y comparable a las más altas capas sociales de dichos pueblos. Su función era no sólo religiosa, sino civil, y abarcaba amplias esferas de la vida: la enseñanza de los hijos de los jefes, la medicina, la moral, los augurios y sacrificios, la exposición de misterios naturales y sobrenaturales, etc.

 

sábado, 3 de marzo de 2018

LA RAZA DE PARTHOLÓN EN IRLANDA, LA RAZA DE PLATA


La raza de plata, cuya característica dominante consistía en la falta de inteligencia, fue, cronológicamente, la tercera de las tres razas sucesivas que, según la mitología griega, habitaron el mundo antes que los héroes de las guerras de Troya y Tebas.
 
La educación de los niños duraba un siglo, y, pese a los atentos cuidados de las madres, la estupidez de los mismos persistía en la madurez y colmaba de males el poco tiempo que les quedaba por vivir.

La raza de plata es idéntica a la que los más antiguos documentos irlandeses sitúan al principio de la historia mítica de su país. La llaman "familia de Partholón" y, como la raza de plata de los griegos, se distingue por su ineptitud.