El subcontinente indio, inmensa extensión triangular de tierra apoyada en el Himalaya, es uno de los centros culturales más antiguos del mundo.
Como todas o casi todas las penínsulas ha sido el escenario de luchas de pueblos y civilizaciones que los azares históricos acumularon dentro de sus limites.
Gentes de varia procedencia chocaron, se absorbieron o se asimilaron en ella, oriundas por lo regular del noroeste, puerta abierta a través del valle del Indo y del Penjab. Ello no obstante, a pesar de las diferencias internas observables en el propio territorio indio, en ese crisol se ha creado un tipo humano muy característico, casi inconfundible incluso para los ojos más inexpertos.
En la India, desde el punto de vista de la religión y las creencias, se advierte una gran riqueza espiritual, en efervescencia desde la protohistoria, que produjo algunas de las más notables religiones existentes en el mundo. Sin embargo, hay que observar que la irradiación de las mismas nunca afectó al Occidente, sino que se propagó hacia el Oriente, y que alguna, como el budismo, había perdido vigor en el territorio indio cuando arraigó, con formas más o menos espúreas, aun en el lejano Japón y llegó a modificar de modo considerable su cultura. El budismo persiste en partes del sudeste asiático tan llenas de vitalidad como la península Indochina y en Insulindia.
Como todas o casi todas las penínsulas ha sido el escenario de luchas de pueblos y civilizaciones que los azares históricos acumularon dentro de sus limites.
Gentes de varia procedencia chocaron, se absorbieron o se asimilaron en ella, oriundas por lo regular del noroeste, puerta abierta a través del valle del Indo y del Penjab. Ello no obstante, a pesar de las diferencias internas observables en el propio territorio indio, en ese crisol se ha creado un tipo humano muy característico, casi inconfundible incluso para los ojos más inexpertos.
En la India, desde el punto de vista de la religión y las creencias, se advierte una gran riqueza espiritual, en efervescencia desde la protohistoria, que produjo algunas de las más notables religiones existentes en el mundo. Sin embargo, hay que observar que la irradiación de las mismas nunca afectó al Occidente, sino que se propagó hacia el Oriente, y que alguna, como el budismo, había perdido vigor en el territorio indio cuando arraigó, con formas más o menos espúreas, aun en el lejano Japón y llegó a modificar de modo considerable su cultura. El budismo persiste en partes del sudeste asiático tan llenas de vitalidad como la península Indochina y en Insulindia.
