Tlaloc era el dios de la lluvia y la humedad. En un país como México, donde el éxito o el fracaso de las cosechas depende totalmente de la naturaleza o, dicho de otra forma, de la lluvia, sería fácilmente una deidad de gran importancia.
Se creía que construyó su casa en las montañas que rodeaban el valle de México como si fuesen el origen de la lluvia local y su popularidad estaba garantizada por el hecho de que había más representaciones escultóricas de él que de las restantes deidades mexicanas.
Se le representa generalmente en una actitud semirrecortada con la parte superior del cuerpo apoyada en los codos y las rodillas medio extendidas, probablemente para representar el carácter montañoso del país del que procedía la lluvia.
Estaba casado con Chalchihuitlicue (Dama Esmeralda), que le dio numerosos hijos, los Tlalocs (nubes).
Muchas de las figuras que lo representaban se tallaban en la piedra denominada chalchiutll (jade), para simbolizar el color del agua, y en algunas se le mostraba sujetando una serpiente de oro que simbolizaba el relámpago, pues los dioses del agua están estrechamente identificados con el trueno que cae de las colinas y acompaña copiosas lluvias.








